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  • El libro de Patti Smith

    2018-10-22

    El libro de Patti Smith está centrado en los primeros años de la historia común de estos personajes. Digamos, lo que pasó con ellos antes de cumplir treinta años. Ahora sí que —diríamos los que acabamos de profesores universitarios con posgrado— lo que les pasó en la época del posgrado y, si acaso, en su primer Eran estudiantes de arte. Ambiciosos estudiantes de arte. Todavía no habían hecho nada, pero llegaron al lugar por donde pasaban los que ya habían hecho cosas o —ahora sabemos— las estaban haciendo. Porque las historias del libro de Patti incluyen un interminable todos los días de esa época, la de su relación con Mapplethorpe, frecuentaron las mismas habitaciones que frecuentaban Bob Dylan, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Andy Warhol, Lou Reed, Todd Rundgren, Gregory Corso, Allen Ginsberg, William Burroughs, Grace Slick, Dalí, Nico. Y ahí le paro. Pero hay más. Un día conocieron en un bar al curador de fotografía del Metropolitan Museum of Art, quien se convirtió en el mecenas de Robert y le proporcionaba película fotográfica al por mayor. Luego de la presentación de sus poemas, Patti fue contratada para publicar reseñas en y así como un libro de poemas en Middle Earth Books. En los primeros dos o tres años de esa historia, ocurrieron varios decesos históricos: Robert Kennedy, Brian Jones, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Jim Morrison y los estudiantes de Kent State. Y se llevó pdk 1 cabo la filmación de
    El libro de pdk 1 Janet Malcolm no es un libro nuevo, si consideramos su fecha de aparición: se publicó el original en inglés en Nueva York en 1993, y tan sólo diez años después fue traducido al español por Mariano Antolín Rato y publicado por Gedisa Editorial, en España. Pero lo consignado en el epígrafe parece hecho para describirlo: la riqueza de este libro, titulado tiene más que ver con las claves que ofrece su lectura en torno al misterio que se ha construido alrededor de la relación entre estos poetas de habla inglesa, que con la fecha de su publicación. El texto de Malcolm es fascinante por muchas razones: la abrumadora cantidad de información y datos sobre el tema, la inteligencia en el manejo prolijo del mismo, la construcción laboriosa de una suerte de generado a Plasmid partir de la selección y el análisis de una larga serie de otros textos previos sobre la historia de los poetas, la inclusión crítica de la subjetividad de la autora en la escritura del texto, las reflexiones acerca de lo que es una biografía y sus implicaciones, la perspectiva posmoderna en la elaboración del texto y el respeto de la autora, sin embargo, a las perspectivas tradicionales de algunos de los personajes literarios incluidos o a las sentencias demasiado académicas respecto a la escritura, por parte de otros. En esta reseña se seguirá sólo uno de los hilos de la compleja trama del libro: el que coloca a Sylvia Plath en el centro de un relato fragmentario y colectivo que dibuja un mosaico en el cual la imagen percibida depende siempre de la posición que ocupa quien lo mira, y cuyas claves para una lectura certera yacen en el fondo de una tumba, en el más impasible silencio. La nos enfrenta entonces con la imposibilidad radical para descifrar ese mosaico, al mismo tiempo que narra los intentos fallidos para lograrlo. Parecería el relato de una multitudinaria, tenaz e infatigable cacería que devela al lector las rutas seguidas para atrapar que se evade de forma inevitable y eficaz. Al parecer, la codiciada presa es sobre Plath; se quieren atrapar en esa encarnizada cacería los motivos de su muerte, la naturaleza de su relación con Hughes, las claves de su sexualidad y el sentido de su obra, es decir: quién era esa persona. Aunque ya antes los poemas de Plath y Hughes habían aparecido publicados juntos en algunas revistas literarias, ellos se conocieron en persona el 26 de febrero de 1956 en Cambridge, Inglaterra, en la fiesta que celebraba el lanzamiento de la emblemática revista literaria de la cual Hughes formó parte. Cuatro meses después de ese acontecimiento, Sylvia y Ted se casaron.