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    2019-05-15

    También debemos tener presente el horizonte en el que se inscriben colecciones como la aquí revisada. Si aceptamos que nos encontramos bajo un panorama de fragmentación del conocimiento y segmentación de las disciplinas, se muestra fundamental la recuperación de la toma de partida por la cultura, en medio de un entorno vacío de ésta como espacio de reflexión y transformación social. La imperiosa necesidad de las reflexiones civilizatorias, que busquen un nuevo sentido en contra de la parcelación del conocimiento, las lecturas cristalizadas en interpretaciones rígidas y cerradas al diálogo. Poner tizanidine hcl la cultura en el centro de la reflexión, incluso como postura metodológica, no es lo mismo que hacer estudios culturales, es multidisciplina; y la colección nos da una amplia muestra de ello. Con todo esto en mente nos acercamos a revisar uno de los volúmenes de la colección: La literatura hispanoamericana, escrito por Rafael Olea Franco, Julio Ortega y Liliana Weinberg.
    II La literatura latinoamericana se presenta, de esta manera, como respuesta positiva y complejizante de la realidad, frente a modelos simplificadores como las tesis del fracaso o trauma, ofrecidos por otros discursos y disciplinas. Es el espacio de la cultura; donde se le afirma a ésta como lugar de construcción, tanto del individuo (político y estético) como de la sociedad. La memoria y su narrativización entran en juego con la formación de la identidad en su definición múltiple. La alteridad se muestra como centro de un proceso inacabado (inacabable tal vez), donde se construye un sujeto de experiencia en constante interacción con la literatura, y por lo tanto en constante reinterpretación. Se ofrecen revisiones de la forma en que los discursos interpelan y, por lo tanto, incluyen al sujeto. De esta manera, Olea Franco, quien da inicio al tomo con su trabajo titulado “Narrativa e identidad hispanoamericanas. De Fernández de Lizardi a Borges”, articula el análisis por medio de contextualizaciones. El texto se ve inmerso en procesos de distinta índole. La identidad, en este caso, se presenta como la formación de la memoria narrativa y la literatura en juego con el lugar donde se ponen en escena. Destaca el peso de la literatura mexicana y argentina en el análisis, con una amplia sección dedicada a genetics la novela de la Revolución; sin incluir las manifestaciones orales ni hacer una sucesión lógica y ordenada de autores y obras; pero analizando algunas de las obras fundamentales para la definición del lugar histórico-cultural y el nivel estético de la primera mitad del siglo xx. No hay vanguardias; tampoco Rulfo ni Márquez, ni boom, pues pertenecen a la segunda mitad del siglo xx. La obra de Borges representa el cierre del texto y la apertura de la literatura hispanoamericana a la proyección de lo universal. Se expone, a fin de cuentas, al género narrativo desde las independencias hasta el siglo xx, en sus transformaciones, con el estilo claro de Olea Franco, consciente de las limitaciones metodológicas, enunciándolas y apropiándoselas. En cuanto a la “Poesía latinoamericana”, Julio Ortega da cuenta de las voces entablando diálogo; afirmando de esta manera la tesis principal. Diálogo ya sea de forma directa (un poeta entablando conversación con otro), o indirecta (actualizando conversaciones históricas); y también los casos paradigmáticos de las corrientes y su relación con otras, la imposición de sus modelos culturales en determinado momento. El ensayo es presentado como el género básico de la ya mencionada modernidad latinoamericana, entendida como cambio, horizontalidad y crítica a sí misma (con las necesarias revisiones del proyecto), pues contiene tanto el pensar crítico como la búsqueda de estilo y forma artística. Su carácter transitivo, reflexivo y creativo ofrece identidad en sus procesos constitutivos y promueve el diálogo y circulación de ideas en cada época.
    III Si dentro de los seis tomos de La búsqueda perpetua se propone a la cultura como estrategia de identidad para Latinoamérica, el proyecto debe funcionar también con la cultura literaria en tanto parte de esa estrategia identitaria; es decir, al presentar en La literatura hispanoamericana cierto imaginario letrado de la región, podemos observar algunos mecanismos para la integración de la búsqueda de la identidad con el ejercicio literario como propósito cultural.